martes, 7 de julio de 2020

EL TERROR EN EL CÓMIC, LA BÚSQUEDA DE UN TÉRMINO MEDIO (6 DE 6)

Artículo de James Van Hise para Comics Feature Collector´s Edition nº 3 (1984). Traducción: Félix Frog2000. Parte 1parte 2parte 3parte 4, parte 5.

Otro ejemplo de terror clásico en la misma soberbia tradición de la E.C. es “The Defense Rests!”, publicado en el Eerie nº 7. Guionizado y dibujado por Johnny Craig, narra la historia solo a base de cuadros de texto narrativos, lo que le otorga un bienvenido cambio de ritmo. Craig se encuentra en su mejor momento. Su talento es tan evidente como lo fue en los últimos tiempos de la E.C., cuando empezó a guionizar sus propias historias, y a punto estuvo de hacerse cargo de la dirección de The Vault of Horror cuando la revista cerró. Un nuevo y estremecedor ghoul femenino que se le quedó en el tintero aparecía en el último número de aquel venerado título de la E.C.

Archie Goodwin se anticipó con su labor en la Warren mucho antes de que se le diese crédito como el responsable de expandir los géneros en el cómic con la llamativa categoría de “Espada y Brujería”. Como dicho género estaba repleto de terror y fantasía extrañas, el formato encajó de perlas en las revistas donde trabajaba el autor. Todo empezó con “Dark Kingdom!” en el Creepy nº 9 y continuó con “Cave Of the Druids” en el Eerie nº 6, “Demon Sword” en el Eerie nº 8, y “Warrior of Death” en el Eerie nº 10 (en las dos últimas encontramos dos de las mejores obras de Ditko), y “Where Sorcery Lives”, de nuevo con Ditko, en Creepy nº 14. Hay más Ditko en la genial historia de Espada y Brujería titulada “City of Doom” del Creepy nº 15. Para los estándares actuales, muchas de estas historias son sencillas anécdotas de un héroe contra el villano, pero hasta el momento no se había hecho nada igual en el medio. El boom de la publicación de Robert E. Howard en tomos de tapa blanda apenas estaba dando comienzo cuando estas historias potenciaron el género a toda velocidad, anticipando en unos cinco años el interés que finalmente despertaría su edición en cómics a color (aunque al principio con bastante cautela) basada en sus personajes, poco antes de la aparición del primer número del Conan de la Marvel en 1970. 

Estas historias de Creepy y Eerie capturan perfectamente el sabor del estilo de Howard y de sus imitadores en Weird Tales. Aunque durante el período 1964-1967 aparecieron relatos muy sustanciosos en los magazines de la Warren, la diferencia genuina fue la introducción del género de la Espada y Brujería, que quizá para un lector habitual de hoy en día tampoco suene como algo grandioso. Pero lee de nuevo esas historias. Sin importar su sencillez, no dejan de brillar con el impulso y la energía del estilo Howard catalogado como Espada y Brujería, y está claro que los creadores de los relatos en cómic ponían verdadero empeño en lo que estaban haciendo.

No sería justo decir que Warren degeneró cuando Goodwin se marchó y sus talentosos amigos lo siguieron, pero durante varios años, los evidentes ejemplos de calidad empezaron a ser demasiado aleatorios. Los momentos más habituales e importantes se dieron durante los dos años en los que Richard Corben estuvo trabajando un montón para la Warren, y las apariciones de Wrightson, incluida su adaptación de "Cool Air" de H.P. Lovecraft (en Eerie nº 62, reimpreso en el número 113 de Creepy, centrado en el autor). No era la primera adaptación de "Cool Air", porque incluso Wrightson era muy consciente de cuál había sido su inspiración artística: Graham Ingels, que dibujó una adaptación no acreditada para la E.C. titulada "Baby... It´s Cold Inside!" en Vault Of Horror nº 17 (1951). La influencia de Ingels en el estilo de Wrightson es aún más evidente en "Jenifer" (Creepy nº 63), porque los horribles rasgos faciales del personaje principal están directamente copiados de la viñeta final de "About Face", publicada en The Haunt of Fear nº 27. La comparación es más que llamativa, pero supone un honorable homenaje a uno de los verdaderos grandes maestros del cómic de terror.

Las revistas de terror en blanco y negro de la Marvel tuvieron sus momentos, pero no demasiados. El origen del Drácula de Neal Adams en el segundo número del título fue importante, pero no nos quedan mucho más que reimpresiones significativas en blanco y negro de algunos cómics de color de la Marvel. Historias como "At the Stroke of Midnight!" en Vampire Tales nº 2 (oct. 1973) y “The Monster in the Mist” de Al Williamson en Monsters Unleashed nº 7. El resto era tan solo una repetición de elementos que habíamos visto antes y que ya resultaban cansinos en las revistas de la Warren.

Los títulos de Skywald como Psycho tenían un puñado de historias interesantes de Ralph Reese y Mike Kaluta, pero eran increíblemente olvidables. El décimo número de Psycho es memorable por un artículo de tres páginas sobre H.P. Lovecraft con fotos de Alan Hewetson en Providence, Rhode Island, donde vivió y murió el autor.

Es probable que las adiciones más extrañas al reino de los cómics de terror sean los cómics undeground. No solo reconocían abiertamente y a menudo la influencia de la E.C., sino que a menudo se aferraban a ella de manera rabiosa, encauzando los elementos más violentos y extremos de la línea, abrazando dichos conceptos para excluir abiertamente el enfoque más sutil y reflexivo que la E.C. también introdujo en el cómic de terror. Las imitaciones de historias de ciencia ficción abundaron en los cómics underground
, pero mezcladas con la desnudez, el sexo descarado, las muertes violentas y el desmembramiento como si dichos elementos fuesen lógicas extensiones del fenómeno E.C.

Los autores underground amaban a la E.C. e idolatraban a Lovecraft con la misma cortesía que a la editorial de terror, aunque de forma más moderada, casi como si temiesen pisotear su legado. Parecían sentir el poder tangible que acechaba en los relatos de Lovecraft y estaban menos dispuestos a manipularlo. Los Skull 4 y 5 eran números especiales centrados en Lovecraft y presentaban adaptaciones de "The Hound", por Jaxon (un logro supremo), una extraña historia de Charles Dallas con monstruos que desmembraban a personas y luego se destrozaban entre sí, "Cool Air" de MCS, "Pickman´ s Model", dibujado por Herb Arnold, "Las ratas en las paredes", de Richard Corben (muy buen relato, pero lleno de gente en tan solo diez páginas) y "La sombra fuera del tiempo". Solo la adaptación de Jaxon aprovecha al máximo el medio, mientras que el resto parecen inhibidos por la falta de espacio y recurren a una gran cantidad de pequeñas viñetas que compartimentan a Lovecraft y eliminan la fuerza original de sus relatos. Jaxon logra capturar el misterio y horror desencajados del autor, y los sintetiza para que los ojos del lector se queden boquiabiertos. Esta historia es una verdadera labor de amor y buen oficio, y hemos conseguido el permiso para reimprimirla en un número especial centrado en Lovecraft y el terror, porque llevaba agotada bastante tiempo (apareció originalmente hace 9 años.)

Este artículo no es definitivo o un recorrido profundo por el género, ya que todas las editoriales y títulos mencionados merecen más atención que este recuento aproximado, y es probable que en un futuro cercano vuelva sobre algunos, como es el caso de la Warren, para examinarlos con más detalle y ponerlos en perspectiva.

Todos los títulos nombrados contribuyeron a darle forma a los cómics de terror, pero algunos lo hicieron más claramente que otros. Para ver cuán importante pudo ser su contribución, se debería mirar como un todo. La E.C. solo existió durante unos seis años, pero esos seis años fueron importantes en su totalidad.

Warren ha existido durante quince años, pero solo un pequeño porcentaje de esos quince años se va a preservar en el futuro. Lo mismo ocurre con los títulos de la D.C. y las editoriales más pequeñas. ¿Cuántos cómics de terror ajenos a la E.C. valen lo suficiente la pena como para empezar a editarlos durante cinco años en recopilaciones a gran tamaño y en tapa dura?

Los cómics de terror actuales parecen estar en un tiempo de espera, y se ven representados solo por Pacific y tímidamente por D.C. Marvel planea publicar adaptaciones de algunas historias cortas de Stephen King, pero aparte de estos especiales ya no publican ningún título de terror. ¿Es de extrañar que las reimpresiones de la E.C. sean tan populares? En esta época de ciencia ficción descuidada, parece que solo la popularidad de Stephen King, un hijo de la E.C., puede una vez más darle vida a los cómics de terror.

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